
Ni siquiera una semana ha transcurrido en el año y ya ocurrió uno de los sucesos que probablemente será más impactante en la historia de este aún joven siglo. Qasem Soleimani, general de división iraní y líder de la Fuerza Quds había sido asesinado en un ataque aéreo. A diferencia de otros blancos de alto perfil que han sido eliminados, Soleimani aún era un jugador activo en la política y milicia de Irán e incluso contaba con un perfil público similar al de un vicepresidente o alto miembro del gabinete.
En 2018 tras la advertencia del presidente Trump hacia su homólogo iraní Rouhani de no amenazar a los Estados Unidos fue el general quien se encargó de ofrecer la réplica: «Responderle está por debajo de la dignidad de nuestro presidente así que yo responderé como soldado de nuestra nación,» explicó Soleimani. Pero detrás de esta aparente humildad se escondía la verdad de su posición, Qasem Soleimani y sus fuerzas responden directamente ante el líder supremo de Irán y por admisión propia se sabe que el general estaba a cargo de la política iraní concerniente a Irak, Líbano, Gaza y Afganistán; el embajador en Bagdad era miembro Quds y su remplazo lo sería también. Qasem Soleimani, incluso por encima del presidente era la segunda persona más poderosa de Irán. Esta acción representa una escalada de tal magnitud que para muchos la guerra entre Estados Unidos e Irán es una conclusión inevitable. El pesimismo irónico que caracteriza el consumo y reacción a noticias en nuestro tiempo se vio reflejado en memes y reacciones que llevaron a la «Tercera Guerra Mundial» a ser tendencia en redes sociales.

Si tomamos en serio la posibilidad de este nuevo conflicto, vale la pena confrontar la realidad de él. Un buen lugar para empezar es el «Millennium Challenge 2002» (MC02 por sus siglas en inglés), una simulación o «war game» en el que se pretendía prever el resultado del conflicto entre Estados Unidos representado por el combatiente azul y una potencia no identificada representada por el combatiente rojo (aunque resultaba evidente que se trataba de Irán). El MC02 era de gran importancia para Estados Unidos, se trataba de la simulación más cara y ambiciosa de la historia y pretendía demostrar el futuro de la guerra dadas las nuevas capacidades tecnológicas del Tío Sam. Costó 250 millones de dólares e involucraba a 13 500 participantes, simulaciones por computadora y en vivo y tecnología que estaba a cinco años de ser implementada. Todo el evento parecía además de ser una práctica también una demostración de fuerza y una advertencia del destino que le depararía a la potencia roja.

La lección, sin embargo, tendría que ser aprendida por el otro lado. El ejercicio comenzó cuando el equipo azul lanzó un ultimátum demandando la rendición del equipo rojo dando un plazo de 24 horas. El teniente general Paul Van Riper quien dirigía al equipo rojo tomó la iniciativa y esperó a que la marina estadounidense entrara al Golfo Pérsico para liberar una ráfaga de misiles, barcos comerciales y aviones volando bajo y sin radio para abrumar los sensores azules y ofuscar sus capacidades de detección. Al mismo tiempo que lanchas rápidas cargadas con explosivos hacían rondas de ataques kamikaze. Todo terminó en cinco o 10 minutos según Van Riper. El saldo final fue 19 naves «hundidas» incluido un portaviones, en una situación real de combate este resultado habría significado 20 000 bajas.
Obviamente una derrota contundente no era el resultado esperando. La marina declaró a los barcos hundidos como «reflotados» y básicamente reinició el ejercicio cambiando las normas de combate limitando las acciones que podría tomar el beligerante rojo. Esto sería justificado después por el general Peter Pace: «Me eliminas el primer día y me tienes ahí sentado los siguientes 13 sin hacer nada o me recuperas y obtienes 13 días más de experimento conmigo». Para Van Riper, esta línea de acción representaba todo lo que estaba mal con la mentalidad del alto mando militar y -según él, aunque no hay registro de esto- renunció a mitad del ejercicio.
Lo que el MC02 representa no es una verdad absoluta. Lo que se supo de él en un principio provino de Van Riper y está sesgado por su punto de vista. El general ya había participado en otras simulaciones como «Unified Vision 2001» donde en algún punto se le informó que no podía usar ninguno de sus 21 misiles escondidos bajo tierra pues habían sido destruidos a pesar de que el equipo azul nunca supo en donde estaban, pero era de imaginarse que en el futuro Estados Unidos tendría la capacidad de detectarlos en tiempo real. Entonces es razonable pensar que Van Riper -quien además era percibido como irritante- le guardara rencor a este tipo de ejercicios y sobre todo a la supeditación de la estrategia a la tecnología más que al ingenio e instinto del militar. Aunque claro, el otro lado también tiene su sesgo, la estrategia de Van Riper fue acusada de ser simétrica implicando un planteamiento estrafalario. «Nosotros tenemos las mejores armas. ¿Por qué no estamos ganando con toda facilidad?»
La guerra sólo es asimétrica si pensamos que todo se debe hacer de acuerdo con las normas de los yanquis. Las reglas de combate y normas de decoro son maliciosamente aprovechadas por un lado porque no pueden echar mano de ninguna otra superioridad. La asimetría es en realidad una fuerza igualadora. Por ejemplo, el ultimátum se vencía tras 24 horas de ser emitido y después (como bien sabía Van Riper) venían los ataques preventivos. Entonces antes de que se cumpliera ese plazo, pero después de asegurarse que la marina estuviera atrapada Van Riper inició el ataque, malos modales claro, pero ¿por qué permitir debilitarse sólo por respetar una norma? La respuesta al ultimátum sería la misma de todas formas. También se dijo que el verdadero enemigo no usaría las mismas tácticas a pesar de que ya en el 2000 el USS Cole había sido atacado con el mismo tipo de barcos que Van Riper usó. A pesar de que el ludismo de Van Riper podía consentir algunos excesos como utilizar mensajeros a motocicleta en lugar de radio (una reliquia de la segunda guerra mundial), MC02 sí dejó una lección seminal. Una flota invasora en el Golfo Pérsico absolutamente es vulnerable a un enemigo tecnológicamente inferior. Una invasión terrestre que tan letal resultó ser para Irak no sería tan ventajosa contra Irán cuyas cordilleras rodean y protegen la meseta en la que se encuentra la población más importante.

Claro que la tecnología ha avanzado desde entonces, pero la tecnología tiene la maña de avanzar para todos y no conservar sus ventajas para sólo un equipo. Incluso el perro cojeando que es el estado islámico tiene drones. Aparatos improvisados, pero pueden entregar una carga explosiva, la fuerza aérea más barata de la historia. El MC02 demostró que una flota puede ser abrumada. ¿Cuál es el plan para detener a un enjambre de repartidores de explosivos aún más pequeños y operables a distancia? Un estudio del 2012 del Centro de asesoría estratégica y presupuestal idea estrategias para derrotar la llamada «Red anti-acceso/denegación de área» que disuade a Estados Unidos de actuar efectivamente en el Golfo Pérsico. Además de que remarca la importancia de esa zona geográfica más allá de una invasión. Control de Golfo es también control del flujo de petróleo y gas que alimentan a la economía global. Los estados en la península árabe (incluida Arabia Saudita) con sus ciudades llenas de súper autos y rascacielos son destruibles con misiles de balísticos ni siquiera un ataque aéreo muy sofisticado. Su agua proviene de planta desalinizadoras y su economía está dentro de las refinerías de petróleo y gas, blancos extremadamente vulnerables. El esfuerzo en los 80’s de donde proviene la visión que desarrolló las capacidades defensivas de Estados Unidos se enfocó en contrarrestar la fuerza aérea Soviética, pues lo único que importaría en la guerra que nunca se calentó sería tener total superioridad aérea. El MM-104 Patriota está diseñado para ser quirúrgico, para tirar aviones o misiles guiados, no una ráfaga de proyectiles baratos, pero mucho más robustos que un bombardero soviético, su blanco original. Cómo detener estos ataques que no requieren más que física newtoniana y volumen para su planeación no es algo para lo que Estados Unidos se haya preparado por décadas.
Por supuesto que la humillación que la potencia mundial pueda sufrir en el escenario internacional es nada comparado con los horrores a los que que 80 millones de ciudadanos iraníes serán vulnerables. Como en Vietnam la victoria vendría a un precio tan alto que llamarla así suena hueco más allá del simbolismo. A pesar de que aquí expuse por qué un triunfo (ya ni decir contundente) estadounidense no es muy plausible las diferencias entre ambos países permanecen y vale la pena recordar que Estados Unidos sí tiene una tecnología que ofrece tener toda la ventaja, armamento nuclear. La asimetría en el plano tecnológico y económico se equilibra con asimetrías en las formas y estrategias que el otro lado se permite tomar (terrorismo, asesinatos).
¿Por qué estas cosas pasan? Siempre es una pregunta que se busca responder para darle sentido a la situación. No sé si esto ayude ahora, el Twitter de Donald Trump siempre el Nostradamus de las muchas carencias que demostraría como líder nos dice exactamente por qué está pasando esto ahora.

«Para ser electo, Barack Obama empezará una guerra con Irán.»
Enlaces de interés:
http://www.freerepublic.com/focus/news/735528/posts
https://www.theguardian.com/world/2002/aug/21/usa.julianborger
https://www.vice.com/en_us/article/gy3bzx/how-the-islamic-state-gets-its-drones
